Un mundo escondido bajo nuestros pies
La historia de la sal se extiende mucho más allá de su papel en la cocina, tejiendo a través de los anales de la historia una mercancía preciosa que ha dado forma a las economías, culturas e incluso a los imperios. Las minas de sal son una maravilla subterránea que, si bien durante siglos han sido una fuente de riqueza por la extracción del preciado mineral, también han atraído a visitantes de todo el mundo fascinados por el pasado y el presente de estas explotaciones.
La ruta histórica europea de centros productores de sal nos invita a descubrir los más importantes, y adentrarnos en las características y particularidades de cada uno de estos paraísos subterráneos. Os destacamos algunas de las más impresionantes.

La Montaña de Sal de Cardona (Cataluña)
«Una gran montaña de sal pura que crece a medida que se va extrayendo». Así es como, según Aulus Gel·li, describía Catón en el siglo II una de las minas de sal más importantes del mundo, la de Cardona.
El Parque Cultural de la Montaña de Sal se alza en el centro de Cataluña. Al visitarlo, quedarás cautivado por los bellos afloramientos de sal y la excepcional exposición de la variada geología que se encuentra dentro de sus galerías. La unión del patrimonio geológico, histórico e industrial, convierte Cardona en un “must” de esta ruta, en una visita indispensable para comprender la importancia del oro blanco.
Cardona, además, es famosa por su cultura de crear arte de la sal; es muy recomendable visitar la galería de arte de Josep Arnau, o incluso realizar una visita a uno de los talleres de los escultores de sal locales.

Mina de sal de Wieliczka (Polonia)
La mina de sal de Wieliczka y el castillo de las salinas, situados en el sur de Polonia, son un testimonio monumental del ingenio y la resistencia de la artesanía humana y la belleza natural de las formaciones de sal.
Habiendo funcionado ininterrumpidamente durante más de 700 años, esta mina no es sólo una de las mayores minas de sal de Europa, sino que también es un importante emblema cultural e histórico, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La ruta turística de la mina de sal de Wieliczka incluye una gran cantidad de monumentos y estatuas de sal, obras de arte cortadas directamente en yacimientos de sal y una extensa lista de maquinaria minera conservada. La famosa iglesia católica subterránea de la sal de Santa Kinga, la patrona de los mineros, es motivo de miles de peregrinaciones cada año.

Mina de sal de Salina Turda (Rumanía)
La mina de Salina Turda se encuentra en el corazón de Transilvania y, supuestamente, se ha utilizado para la extracción de sal desde el período clásico. Los primeros registros de extracción de sal en Salina Turda datan del año 1075, y estuvo activa hasta 1932, lo que la convierte en una de las minas de sal más longevas de la historia.
Las atracciones más populares incluyen la sala principal cónica de la mina Losif y el lago subterráneo con una impresionante instalación artística en una isla de la mina Terezia.
Durante la segunda guerra mundial fue refugio más que seguro contra las bombas e incluso se habilitó para curar quesos.

Mina de sal de Berchtesgaden (Alemania)
La Salzbergwerk Berchtesgaden es una mina de sal activa con una ruta turística abierta en 1880. Se modernizó en 2007 y ahora cuenta con una línea de tren minero, un ferry que atraviesa un lago salado subterráneo y toboganes mineros que garantizan una experiencia divertida para toda la familia.

Mina de Sal de Hallstatt (Austria)
Se dice que es la mina de sal más antigua del mundo, con 7.000 años de explotación. Se llega a pie o con un moderno funicular (abierto desde finales de abril hasta finales de octubre), y en su interior hay un museo donde se puede contemplar la réplica del Hombre de sal, un cadáver encontrado en abril de 1734 y preservado en un depósito de sal. Sorprendentemente conservado con ropa y aperos, se asume que el hombre perdió la vida durante un accidente de trabajo en la mina, hacia el año 1000 aC.
También se puede seguir «la conducción de agua más antigua del mundo», con una excursión a lo largo del camino del conducto de agua salina.

Mina de sal real de Bochnia (Polonia)
La mina de sal de Bochnia se encuentra en la Pequeña Polonia, a unos 40 km de la ciudad de Cracovia. Allí se encuentran múltiples piezas de maquinaria bien conservadas de la época de la revolución industrial, y un laberinto de pasillos y túneles de más de 240 km. La famosa Cámara Wazyn es conocida como un sanatorio subterráneo en el que se puede disfrutar de aire con altos niveles de sodio y potasio, muy beneficioso para el sistema respiratorio.
La Mina de Sal de Bochnia está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto a sus instalaciones hermanas, en Wieliczka.

Mina Slanic (Rumanía)
Aunque la mina Slanic se abrió en el siglo XX, su rápida expansión la convirtió en la mayor mina de sal de Europa. Muchos turistas visitan la mina para disfrutar de sus grandes salones con “el aire más puro que mayas pueda respirar”. ¡Hay tanto espacio, que algunas zonas incluso son accesibles en coche!
Descubre el tesoro de sal escondido debajo de nuestros pies. En nuestra casa, puedes visitar el Monte de Sal de Cardona, un lugar único en el mundo. Pulsa para más información.
https://cardonaturisme.cat/