31 de diciembre de 2024

La Cardona de celuloide

Un viaje en el tiempo por las antiguas salas de cine de la villa ducal

¿Te imaginas vivir en un sitio con una sala de cine por cada 1.000 habitantes? Pues este paraíso del séptimo arte existió en el corazón de la Catalunya Central. En Cardona, durante la época industrial se contabilizaron una decena de cines y salas con cinematógrafo que contribuyeron al ocio de la población de Cardona. No todas funcionaron de forma simultánea, pero ¿no crees que fue fabuloso?

Cardona siempre ha tenido una especial vinculación con el cine. Al margen de ser localización de producciones míticas (Orson Welles y Daniel Craig, entre otros, han rodado en la villa ducal), Cardona ha profesado históricamente una gran pasión por el cine. Desde la llegada del séptimo arte a Cardona a partir de 1900, el sonido mágico de las bobinas de celuloide resonó en numerosas salas de cine. La fiebre del cinematógrafo había llegado intensamente a Cardona.

Un viaje en el tiempo

La Fundación Cardona Histórica ha querido recuperar la memoria de aquella época a través de un itinerario guiado titulado «La Cardona de celuloide» a cargo de Pep Jové Company, bisnieto de los propietarios del Antiguo Cine Moderno.

La visita repasa las principales salas de cine que existieron: los Católicos, la Sala Nueva, Casa de Marieta Parentona, Fomento Cardonense, Los Radicales, Cine Unión y el Cine Moderno. Revisitar estos espacios representa un verdadero viaje en el tiempo.

Muchos de estos espacios tienen ahora otro uso como, por ejemplo, la Casa del pueblo, también conocida como “Los radicales”, que fue el epicentro del republicanismo en la villa. En la actualidad, es la mayor panificadora de Cardona. Cuando funcionaba como cine, tenía una platea semicircular y pequeños palcos con 6 asientos cada uno. Se proyectaban películas como las de Fu Manchú y durante la pausa se repartía una cesta con frutos secos. Lo único que queda del antiguo cine es la pequeña puerta de la taquilla.

El “Calín”, la joya de la corona

Uno de los grandes reclamos de esta ruta es la visita al Cine Unión, también conocido como Cine Calín, por el apodo que tenían los hermanos que lo arrendaron. En este espacio, los asistentes pueden revivir las tardes del domingo donde el cine era el único entretenimiento. Según Pep Jové, “el domingo era el mejor día. Los cardoninos asistían a misa y aprovechaban que iban bien mudados para ir al cine”.

Las paredes aún conservan carteles clásicos como Cine paraíso (1988), El fuera de la ley (1976), El árbol del ahorcado (1959) o Marcelino, pan y vino (1955). Poder sentarse en las butacas de madera es una experiencia nostálgica. Cada asiento desgastado por el paso del tiempo evoca los recuerdos de las largas horas de proyecciones que habían cautivado a generaciones de cardoninos. Los comentarios de los asistentes referentes al tesoro escondido bajo el actual bar El Centru eran unánimes: «Este cine es una reliquia».

De cine a auditorio

La última parada de la ruta fue el antiguo cine Moderno, el actual Auditori Valentí Fuster. En ese espacio se realizó el final de la explicación y el itinerario concluyó con una pequeña exposición de material cinematográfico.

Con un relato lleno de pasión, anécdotas y recursos visuales como mapas antiguos y fotografías amarillentas por el tiempo, Pep Jové Company urdió un hilo conductor que enlaza el presente con el pasado.

El público se dejó llevar por la magia de esos días, donde el cine era mucho más que entretenimiento, era un punto de encuentro y emoción compartida. Con cada imagen proyectada y cada historia contada, las salas se impregnaron de una nostalgia vibrante, recordando un tiempo irrepetible que marcó la vida de muchas generaciones. Así, los asistentes se fueron con la certeza de que este legado, pese a ser lejano, sigue vivo en la memoria colectiva, como un fotograma inolvidable.