• “El oro blanco” es un proyecto de dinamización económica en torno a la producción de la sal que promueve el Consorcio para el Desarrollo de la Cataluña Central y la Fundación Cardona Histórica
• Cuenta con la participación de diferentes agentes turísticos y culturales del territorio con el objetivo de atraer visitantes y estudiosos
El Consorcio para el Desarrollo de la Cataluña Central y la Fundación Cardona Histórica han impulsado «El oro blanco: proyecto de dinamización económica en torno a la producción de la sal y sus rutas de comercialización» en el marco del Plan Estratégico nacionales de la Política Agraria Comunitaria (PEPAC).
Este proyecto quiere dinamizar el territorio a partir de las antiguas rutas de comercialización de la sal de Cardona, conocidos como los caminos de la sal o cardoners, que albergan una gran cantidad de activos naturales, patrimoniales o paisajísticos como la Montaña de Sal de Cardona (Bages) o el Salino de Cambrils (Solsonès).
El objetivo es poner en valor el patrimonio mediante la sal y su traza como reclamo y recurso dinamizador del territorio. Alrededor de los caminos se encuentra todo tipo de patrimonio como el martyrium de Sant Eudald de Sorba o patrimonio gastronómico como la salazón, un método de conservación de los alimentos con sal.

Patrimonio y cultura
«El oro blanco» contempla el diseño de acciones combinadas para lograr una dinamización turística, económica y cultural de los diferentes espacios geográficos. «La combinación de las potencialidades de la Montaña de Sal de Cardona y el Salino de Cambrils puede convertirse en un gran polo de atracción de visitantes y estudiosos de los paisajes salinos que dinamice las economías locales y favorezca nuevos filones de empleo», afirma Ramon Augé, presidente del Consorcio para el Desarrollo de la Cataluña Central.
El proyecto contempla la identificación de la ruta y la creación de un track para seguirla a pie o bien en bicicleta, la elaboración de un inventario del patrimonio asociado, el diseño de materiales pedagógicos para los centros educativos, la participación privada a través de la Mesa de Sal y el desarrollo de acciones de comunicación y promoción.
En una segunda fase se promoverá una red de cooperación catalana que vincule a diferentes actores relacionados con la sal como pueden ser los municipios de L’Escala, Gerri de la Sal o Vilanova de la Sal; o las Salinas de la Trinidad en el Delta del Ebro.

De Cardona a los Pirineos
La importancia de la sal para la conservación de alimentos hizo que Cardona se convirtiera en el centro de una potente red comercial que abastecía a todos los condados catalanes. Estos caminos se llamaban «caminos cardoners o de la sal».
Los orígenes de estos caminos se remontan al neolítico hace más de 6.000 años. «La sal fue el dinamizador y explica toda la evolución geopolítica y administrativa de la zona», afirma Andreu Galera, director del Archivo Histórico de Cardona.
Estos caminos tenían 5 ramales principales: el de Barcelona (pasando por Súria, Manresa y Sabadell), el de Cervera (pasando por Calaf), el de Guardiola del Berguedà (pasando por Serrateix, Gargallà, Avià y Berga), el de Solsona (pasando por Riner) y el de La Cerdanya (que pasaba por Sant Llorenç).
El camino cardoner de la Cerdanya remontaba el valle del Cardener hacia Sant Llorenç de Morunys, atravesaba el valle de la Vansa y bordeaba la sierra del Cadí por la cara norte hasta llanear hacia la Cerdanya. Este trazado coincide también con las vías pecuarias o de trashumancia.
El ramal que está señalizado es el que va de Cardona a Manresa (conocido como el camino de la sal) con unos 40 km de recorrido. «Unir los tramos del camino cardoner desde Manresa hasta los Pirineos supondría la creación de un itinerario natural, patrimonial y cultural de una potencia e interés excepcional», asegura Francesc Ponsa, director general de la Fundación Cardona Histórica.