15 de noviembre de 2024

Cardona estrena «Una vida sota terra», un documental histórico sobre la mina de potasa

Es un proyecto de la Fundación Cardona Histórica y del Archivo Histórico de Cardona con el patrocinio de MaxiSalt

El próximo 1 de diciembre a las 18h se estrena en el Auditorio Valentí Fuster el documental «Una vida sota terra«, que recoge las vivencias, las condiciones técnicas, laborales y socioeconómicas de las personas que trabajaron en la Mina Nieves de Cardona (actual Parque Cultural de la Montaña de Sal), que estuvo en funcionamiento entre 1929 y 1990.

“El objetivo es recuperar, preservar y difundir información y testimonios de esa época esencial de la historia contemporánea del municipio. La Cardona actual no se entiende sin el impacto que tuvo la mina. Somos herederos y cautivos de ese período”, afirma Francesc Ponsa, director general de la Fundación Cardona Histórica.

La explotación minera de Cardona ocupó a más de 1.500 personas, llegó a tener unos 300 km en galerías, alcanzó una profundidad de más de 1.300 m y se extrajeron más de 37 millones de toneladas de mineral.

Testimonios diversos

El documental cuenta con imágenes históricas inéditas y pone el foco sobre aspectos relevantes de aquella época como las condiciones de trabajo, la siniestralidad laboral, la actividad sindical, la construcción de las colonias o el impacto del cierre, entre otros.

En total se han entrevistado a 17 personas: Manuel Vázquez y Francisco Pérez, antiguos mineros; Marcel Cobacho, Alfonso Soriano y Joaquín galera, antiguos mineros y representantes sindicales; Emilio Caballero, Paulino Hernández y José Álvarez, ingenieros y facultativos de la explotación; Fernando de Sagarra, jefe de los servicios médicos, Fina Pérez y Dolores Villa, administrativas de la fábrica; Manuela Graciano, miembro de la Fundación Cardona Histórica y familiar de mineros; y Carmina Álvarez, vecina de los Escoriales y esposa de facultativo.

Andreu Galera, director del Archivo Histórico de Cardona; Albert Fàbrega, autor del libro “Mines de potassa del Bages”; y Josep Maria Mata Perelló, doctor en Geología y presidente del Comité Científico del Geoparque de la Cataluña Central, aportan contexto histórico y rigor.

También aparece Alberto Thiebaut Estrada, bisnieto de Alberto Thiebaut, presidente de Unión Española de Explosivos (UEE), la empresa que explotó la Mina de Sal de Cardona extrayendo potasa.

La revolución de la potasa

Tal y como explica Andreu Galera en el documental, “la irrupción de Alberto Thiebaut y la UEE significó que Cardona dejara atrás el mundo vinculado a la señoría y al feudalismo y entrara de lleno en el capitalismo y en un consejo de administración con miembros que formaban parte del núcleo duro de la economía española de entonces”.

La explotación de la potasa significó una gran revolución debido a sus usos como explosivo y abono: “La potasa es un producto estratégico, como el petróleo, porque es un componente esencial para los abonos. Y sin abonos, no hay cosechas, o son cosechas muy pobres y en muchos países esto significa hambre y muerte”, afirma Albert Fàbrega.

La explotación de la potasa transformó Cardona que pasó de ser una población eminentemente agrícola con poco más de 4.000 habitantes a superar los 8.000. Esto supuso problemas como los de la vivienda que, pese a la construcción de las colonias mineras, resultó insuficiente y provocó en las décadas de 1950 y 1960 el fenómeno del “barraquismo”. Por el contrario, los ingenieros y los facultativos vivían en los Escoriales, una urbanización lujosa en las afueras de la villa.

La lacra de los accidentes

Al trabajar a mucha profundidad, las condiciones de trabajo eran muy duras porque la temperatura era de unos 50 grados: “Me acuerdo cuando hice el estudio de calor y bajaba todos los días en la mina a pesar de la gente y medir lo que bebían y comían y volverlos a pesar cuando salían. Había gente que perdía 8 kg en una jornada”, explica Fernando de Sagarra, quien fue responsable de los servicios médicos de la mina.

La seguridad y siniestralidad laboral también aparecen en el documental. Según Joaquín Galera, antiguo minero y representante sindical, «los accidentes ocurrían por dos razones: actos inseguros y condiciones peligrosas».

Entre 1929 y 1990, 77 mineros perdieron la vida en la explotación de Cardona debido a accidentes. Uno de los más catastróficos fue el de la rotura del cable del pozo Alberto en 1974 en el que murieron cuatro mineros.

El cierre de la mina

En 1990 la explotación de Cardona cerró y tuvieron que reubicarse a cientos de trabajadores en las minas de Sallent y Balsareny.

Este cierre fue traumático para Cardona porque su economía se basaba en gran parte en la mina: “La mina llega, monta el campamento y cuando termina la explotación, pues desmonta y allí te quedas. Durante este período de tiempo, a la empresa minera no le interesa que haya otro tipo de actividades porque así tiene secuestrado al trabajador”, afirma Alfonso Soriano, antiguo minero y representante sindical.

Años más tarde, las viejas instalaciones mineras se reconvertirían en el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un equipamiento turístico y cultural destinado a difundir el valor geológico de la montaña de sal y divulgar la milenaria relación entre el hombre y la sal haciendo especial énfasis en la actividad minera. Cada año le visitan más de 100.000 personas.

Josep Maria Mata Perelló, presidente del Comité Científico del Geoparque de la Cataluña Central, explica en el documental que “tenemos una sociedad [la Sociedad de Defensa del Patrimonio Geológico y Minero] que promociona que en los territorios geológicos mineros se aproveche lo que había sido una mina para atraer turismo. Pero no sólo turismo, sino que se pueda hacer docencia y ciencia de todo lo que ha sido la minería, y esto es lo que se hace en el Parque Cultural de la Montaña de Sal”.